2012: En velero hacia y por el Dodecaneso

En esta página relato el viaje que realicé en un velero del 1 al 31 de mayo de 2012 desde Valencia a Kárpazos en el Dodecaneso griego. Fueron 31 días de mar en el Pandora Lys un Hanse de 54 pies. En estas pequeñas crónicas a modo de bitácora aparecen Mallorca, Cerdeña, Sicilia (su costa norte y Mesina), Kefaloniá (en las islas jónicas), el golfo de Korinto y su canal. Y por fin el Egeo, Egina, Hidra, Kiznos, Míkonos y Samos. A partir de ahí todo el descenso por las islas del Dodecaneso hasta llegar a Kárpazos.

En otra página de este blog, 2017 en velero por el Dodecaneso, relato otro viaje más corto desde Kos a Samos en junio de 2017 remontando el Dodecaneso en 10 días, visitando 8 islas y divisando muchas más. 

Un fuerte abrazo.
Ricardo Fernández



Sábado, 28 de Abril de 2012, Barcelona

Recupero el sentido original de un blog, un "Cuaderno de bitácora" de un viaje por mar, y comentaré el mío hasta el archipiélago del Dodecaneso, en el confín del Egeo griego, junto a las costas turcas. Zarparé el primero de Mayo desde Valencia en el Pandora Lys e intentaré ir contandoos la travesía; si lo podéis leer puntalmente o no dependerá de mis conexiones a internet en el mar. 

Ya he viajado dos veces más a Grecia en este velero, en el 2008 desde Cerdeña a las islas del Jónico (en este poema relato mi llegada) y en el 2012 desde esas islas del Jónico a Amorgós, en el centro de Egeo, pero esta va a ser la primera vez que haré el viaje completo desde nuestra costas hasta el confín del Egeo. 

Espero que los vientos nos sean propicios y las singladuras ricas de experiencias, y agradezco a Amparo, la armadora del barco, que me brinde su amistad y la oportunidad de acompañarlos en el viaje. Este es el poema que acabo de colgar en el blog sobre las expectativas del viaje.


TRAVESÍA RUMBO AL DODECANESO 

Atravesar a vela el Mare Nontrum
saltando de isla en isla hasta el confín.
Hacer al dios Eolo una hecatombe (*)
en busca del buen viento que nos lleve  
sobre crestas de azul, rotas en blanco.
Buscar la compañía de las luces
que alumbran el Zodiaco sobre el cielo
en las noches de guardia solitaria
sin costa que acompañe. Despertar
cuando el sol enrojece el horizonte,
ir hacia él sin alcanzarlo; ver
como se oculta un día más pintando
las nubes del poniente, mi morada.

Dejar por popa mucho: Baleares,
Cerdeña, la Eolias y Sicilia.
Burlar el paso de Escila y de Caribdis,
y dirigir la caña rumbo a Grecia.
Seguir hacia levante y en el Jónico
poner el pie en Ítaca, por fin,
pero no es un destino que el camino  
prosigue por Corinto hacia el Egeo.

Mirar de lejos Sunion y la Akrópolis,
redescubrir las Cícladas, la luz
y el viento de Meltemi omnipresente.
Sacar las cartas y pedir las tres
que faltan en mi escala de azulones. (**)
Cambiar de mesa, pero no de juego
por buscar la docena del confín,
y contar que son más, son dieciseis
las habitadas del Dodecaneso.
Fondear frente a Furni, en la antesala,  
con el deber cumplido y muchas millas
de estela blanca en popa. El archipiélago
nos espera flotando en el azul,
singladuras más cortas nos aguardan.

Vagar por el islario, contemplar
de norte a sur, de Patmos hasta Kárpazos,
los horizontes rotos por perfiles
de las islas que cuajan estos mares,
de las islas unidas por destellos
que traza el sol en el atardecer,
puestes de plata sin pontífice
que cruzamos a vela lentamente.

Y no querer volver, buscar morada
rotando en este círculo vicioso
a expensas de los vientos y la vista
en el confín del mar, del "Mare nostrum"
que todavía puede ser el nuestro
porque aún no lo han vendido por codicia,
como hicimos nosotros hace mucho
al turismo que arrasa nuestras costas.

Ricardo Fernández Esteban ©


(*) Los griegos llamaban Hecatombe al sacrificio numerosas vacas (inicialmente cien, de ahí lo de "ekaton", 100 en griego antiguo) a los dioses para alguna importante petición o compensación. Lo mejor es que los dioses quedaban satisfechos con el aroma del asado y los convocados al sacrificio podían degustar la carne. (**) Cuando escribí este poema, sólo me faltaba pisar 3 de las 24 cícladas habitadas, islas que se distinguen por los tonos del azul con el que pintan sus puertas y ventanas; ahora sólo me quedan dos y espero completar pronto esa escala de azules.



1 y 2 de Mayo: de Valencia a Sa Rapita y costeando Mallorca


Zarpamos de Valencia el día 1 a las 10:30 a.m. y llegamos a Sa Rápita (Mallorca) el día siguiente a las 8:30 a.m., primer atardecer y amanecer a bordo. Hemos visto delfines y navegado una buena parte del trayecto a vela. Ahora, vamos a repostar y rodearemos el sur de la isla, luego pondremos rumbo hacia la isla de Caloforte junto a Cerdeña, donde esperamos llegar mañana por la noche.

Un delfín a proa del Pandora


2 y 3 de Mayo. En el mar entre Mallorca y Cerdeña.



36 horas de la Rápita a Carloforte en el suroeste de Cerdeña. Poco viento y muchas horas viendo sólo mar, un horizonte de 360º sin barcos ni islas. Una puesta de sol en que volví a ver un rayo verde, un leve destello en un nítido horizonte sin islas, o que lo quiso ver mi imaginación que hace años que busca repetirlo. Una noche con luna creciente que no dejaba ver todas las luces que brillan en el cielo, pero sí las más conocidas, esas amigas que nos acompañan. Otro largo día en el mar con poco viento y la llegada a Carloforte al anochecer.

4 y 5 de Mayo. Mar entre Cerdeña y Sicilia.


Zarpamos de Carloforte a vela haciendo bordos hacia el sur en el canal. Al doblar el cabo tomamos rumbo directo a Trápani en Sicilia, más de 15 nudos por la aleta y la asimétrica a proa; luego "popa redonda" en orejas de burro. Cuando sube más el viento volvemos al foque hasta la noche. De madrugada calma el viento, arriamos velas y seguimos a motor con una luna que ilumina el mar. Por la mañana, sigue la calma, un delfín nos recibe, los islotes anuncian Sicilia y atracamos en Trápani tras 36 horas de travesía. 


6 de Mayo. De Trápani a Cefalú en Sicilia.

Rocas junto al puerto de Cefalú
Por la mañana, reparamos un desgarro en la mayor en Trápani, desmontando, llevándola a la velería y montando en un tiempo record, y zarpamos a las 14:00 con mar rizada y viento del sur con rumbo hacia el cabo donde se dobla a la costa norte de Sicilia. Al anochecer contemplamos las luces de Palermo y seguimos a vela, a media noche el mar se crece y el viento sube hasta más de 25 nudos. Ante la amenaza de tormenta buscamos refugio en Cefalú, en donde atracamos a las 2:00 a.m. con algunas dificultades por la falta de señalización del puerto.

7 de Mayo: De Cefalú a Milazo en Sicilia.



Zarpamos de Cefalú hacia Mesina con 15 nudos de suroeste e izamos la asimétrica a proa. El tiempo empeora, cae el viento y tenemos que navegar a motor. Por la tarde, ante el aviso de temporal en el estrecho de Mesina nos dirigimos al puerto de Milazo, desde el que se divisa la cima nevada del Etna, donde atracamos a las 7 de la tarde.


8 de Mayo: Milazo. Bitácora de tierra.

Un aviso de temporal en Mesina y el Jónico nos retiene en Milazo, por lo que aprovecho para hacer una singladura por tierra en la bicicleta plegable de barco. Recorro los alrededores de la ciudad y luego todo el ismo acantilado que lleva hasta el faro. Unos 25 kilómetros de excursión que permiten contemplar el mar a levante y a poniente del cabo de Milazo, con las islas Eólicas en el horizonte.

Milazo


9 y 10 de Mayo: De Milazo a Kefaloniá (Grecia)


Cruzando el Jónico

Remite el temporal en el Jónico. Zarpamos y cruzamos Mesina con buen tiempo. Al entrar en el Jónico, sube el viento, izamos velas y tomamos rumbo directo hacia la isla griega de Kefaloniá. Navegamos todo la tarde con buen viento a un ritmo de entre 8 y 9 nudos y por la noche salen todas las estrellas, además, Venus nos acompaña a poniente, y Marte y Saturno en lo alto del cielo.

De madrugada sube el mar y el viento y hemos de poner rizos a la mayor. Después de otro día de navegación a vela llegamos a Argostoli a la una de la madrugada. Solo hemos navegado a motor las últimas 10 millas de esta travesía con viento a través que ha durado 35 horas. 


11 y 12 de Mayo: de Kefaloniá a Égina (en el comienzo del Egeo)


Zarpamos de Kefaloniá a mediodía y al doblar el cabo del sur divisamos Ítaca a babor, que sigue esperando mi visita para cuando sea más rico en experiencias como versa Kavafis. Penetramos, ya sin luz, en el golfo de Corinto y navegamos toda la noche sin viento ni mar viendo las luces de los pueblos por ambas bordas.

Por la mañana llegamos al fondo del golfo y a la una, después de cruzar el canal de Corinto, penetramos en el Egeo. Izamos velas, el tiempo es ya de verano y atracamos en Égina, un isla cercana a Atenas, a las 3 de la tarde.


 


13 y 14 de Mayo: Égina (en el golfo Sarónico frente a Atenas)


Días de reparaciones y mantenimiento en el barco que he aprovechado para recorrer la isla. Saliendo de la capital, que es bastante turística, la isla mejora mucho, hay buenas playas y un templo griego muy bien conservado desde el que se ve a lo lejos la Akrópolis, al otro lado del golfo. 

Mañana queríamos zarpar hacia las Cicladas, pero la previsión es de temporal del sur, por lo que nuestra llegada a las islas que me tienen robado el corazón, quizá deba retrasarse otro día. Ya se sabe que navegando en un velero las previsiones son eso, previsiones, y las realidades las marcan Poseidón y Eolo.


15 de Mayo: Singladura a Hydra.

















Aprovechando que el viento es menos fuerte cerca de la costa, navegamos hasta Hydra al sur del golfo Sarónico. No conocía esta bonita isla en la que sólo hay un vehículo a motor (el camión de la basura que recorre un corto camino por la costa), el resto de transporte de personas, alimentos o enseres hay que hacerlo en burro por las escalonadas calles. Mañana intentaremos llegar a Kiznos, en las Cícladas, aunque la previsión es de viento austrio (sur) fuerza 6.


16 de Mayo: De Hydra a Kiznos
















Por suerte, las predicciones son sólo predicciones y hemos podido navegar sin problemas hasta la cíclada Kiznos con una leve brisa de sur. Kiznos está desierta en esta época y los únicos turistas a la vista han sido los colegas de otros veleros amarrados junto al nuestro. He subido a la Jora (la capital que esta en la meseta superior de la isla) y la mayoría de tiendas y bares estaban aún cerrados. Ésta es una isla cuyo poco turismo es griego y por ello sufre la crisis del país. Mañana, si el Meltemi previsto se retrasa, intentaremos llegar hasta Mýkonos o Ikaría. 



17 de Mayo: de Kitznos a Mýkonos

De la tranquilidad de Kiznos a la marcha de Mýkonos hay 6 horas de navegación. Hemos zarpado con suave brisa del sur viendo en el horizonte los perfiles de Sérifos, Sífnos y Folégandros. El viento ha ido subiendo hasta más de 20 nudos de través al llegar al canal entre Tinos y Syros. La llegada a Mýkonos ha sido un poco complicada, pero nuestro capitán Pablo con pericia y habilidad nos ha dado un ejemplo de atraque con fuerte viento de través y ancla lanzada a proa. Ahora nos iremos a dar una vuelta por la Jora, para redescubrir la marcha de esta isla que no visito desde hace 8 años. Ya os lo contaré.





18 de Mayo: de Mýkonos a Pizagorio (Samos)

El canal entre Samos y Turquía

Acabamos de atracar en Pizagorio el puerto de Samos separado de las costas turcas por un canal de poco más de una milla. Ya hemos llegado a nuestro primer destino y ahora empezaremos a navegar las islas del Dodecaneso que se encuentran al sur de esta isla. Hemos zarpado esta mañana de Mýkonos con lluvia, pero al llegar a Ikaría el tiempo ha empezado a despejar. Luego hemos rodeado la isla de Furni por el sur,  donde volveremos dentro de unos días, y hemos conseguido atracar a las 9:30 pm. en el centro del puerto de Pizagorio delante de los bares, haciendo espacio entre otros dos barcos. Unas 1500 millas y 18 días desde que zarpamos de Valencia.


19 y 20 de Mayo: de excursión por Samos



Un día en bici y otro en coche de excursión por la isla que, aunque algo turística, en cuanto te alejas un poco tiene unos paisajes preciosos. Me ha gustado en especial la parte oeste, con una cima de más de 1.400 metros, algunos pequeños pueblos y un bosque frondoso de pinos cipreses y olivos, que llega hasta pequeñas calas vírgenes. No conocía esta parte de Samos, ya que sólo había estado de paso por las zonas turísticas, y me ha sorprendido agradablemente. Mañana zarparemos hacia Furni, una de mis islas preferidas.


21 de Mayo: de Pizagorio a Furni


Furni con el Pandora abarloado al final del malecón


Singladura de Pizagorio a Furni rodeando el sur de Samos con mar en calma absoluta y cielo nublado que presagia tormenta. Furni, antesala del Dodecaneso, es una de mis islas preferidas y tiene calas preciosas y buen pescado, aunque hoy luce menos bajo este cielo plomizo. Aquí me quedé gozosamente aislado hace años como relaté en esta entrada del blog

Esta noche compensaremos este mal tiempo con unas langostas con espaguetis que es la especialidad de la isla. Así celebraremos que mañana queremos llegar al Dodecaneso, concretamente a Patmos. 



22 de Mayo: de capillas por Furni
















Los vientos no nos han sido propicios y un fuerte Austral nos impide navegar. Por eso, hoy hemos hecho singladura de tierra recorriendo varias capillas (siempre limpias y cuidadas)  diseminadas por las montañas que rodean la bahía de Furni, donde el tiempo se detiene entre paisajes rodeados de mar azul. También nos ha quedado tiempo para bañarnos en una playa y comernos un arroz con unas langostas que hemos comprado a un pescador, cuando llegaba al muelle a primera hora de la mañana. 


23 y 24 de Mayo: de Furni a Patmos y de excursión por la isla

El puerto de Skala desde la Jora de Patmos
Por fin entramos en el Dodecaneso, el archipiélago griego junto a las costas turcas que recorreré los proximos días, si Poseidón y Eolo nos son favorables, hasta mi vuelta a BCN a final de mes.

Después de cruzar el estrecho canal que separa Furni de Zímena ya se ve el perfil de Patmos hacia el sur. La travesía ha sido con fuerte mar de fondo y viento de poniente hasta que nos ha protegido la costa de Patmos. Al llegar hemos fondeado en la bahía de Agrios Limani, a resguardo del viento, y el agua estaba ideal para nadar hasta la playa. Luego, después de comer en el barco, hemos navegado hasta atracar en el cercano puerto de Skala y hemos subido a la Jora que rodea el acastillado Monasterio de San Juan. Para mí éste es uno de los pueblos más bonitos de las islas griegas, aunque quizá le falte un poco de vida y le sobren algunos turistas, sobre todo cerca del Monasterio. 

Por la mañana, poniente de fuerza 6 y previsión de lluvia, por lo que decidimos quedarnos en Patmos y visitar con calma el Monasterio, la Jora y la cueva del Apocalipsis. También hay en las travesías singladuras de tierra. 






25 de Mayo: de Patmos a Kalimnos pasando por Leros

Leros. Bahí de Aghia Marina
El tiempo mejora y zarpamos de Patmos contemplando el perfil de su Jora por estribor y la isla de Lipsí por babor. Vamos dejando islotes por ambos costados y bordeamos la isla de Leros por el este, donde fondeamos en la magnífica bahía de Vromolitos, al sur de Platanos y la montaña del castillo templario, para comer y bañarnos. Por la tarde continuamos hacia Kalimnos, como no podemos atracar por falta de calado en el precioso puerto natural de Vazí nos dirigimos al puerto de la capital de la isla, mucho menos atractivo.


Vazí en el este de Kalimnos


26 de Mayo: De Kalimnos a Kos y excursión por la isla

Tranquila travesía por la mañana hasta la turística Kos, dejando la pequeña isla de Psérimos por babor, cuyo puerto tiene poco calado para nuestro barco. Atracamos en el antiguo puerto de Kos, junto a las murallas de la fortaleza y aprovechamos la tarde para recorrer la isla: Kos tiene una interesante parte montañosa con bosques y bonitos pueblos bastante a salvo del turismo playero.

Una capilla en las montañas de Kos

27 de Mayo de Kos a Symi, bañándonos en Turquía

Symi

Singladura sin viento, sólo una suave brisa por proa que no nos deja desplegar las velas. Zarpamos bordeando el este de Kos y nos dirigimos a rodear la península turca de Resadagie en cuya punta están los restos de la antigua ciudad griega de Knidos. En la costa sur de la península buscamos una cala para comer y bañarnos. Por la tarde continuamos hacia la isla griega de Symi, cerca de la costa turca, donde conseguimos atracar en la profunda cala que hace de puerto rodeada por el pintoresco pueblo.


28 de Mayo: de Symi a Jalki

Agios Giorgios Dysalonas
Zarpamos de Symi bordeando su impresionante costa este y nos detenemos en la cala de Agios Giorgios Dysalonas donde se rodó "Los cañones de Navarone", después divisamos la magnífica cala de Nanú, a la que también sólo se accede por mar, y tras pasar el islote de Seskli tomamos rumbo directo a Jalki, una pequeña isla en el noroeste de Rodas. No había estado en esta isla y su puerto y única población, Emborios, me ha parecido encantador y a resguardo del turismo masivo. Ahora os estoy escribiendo en una pequeña taberna al borde del mar con toda la tranquilidad del mundo por compañía.


Emborio,
el puerto de Jalki



29 de Mayo: de Jalki a Diafani (Karpazos) pasando por Saria.

Palatia. Junto a la cala

Hace tres años. En la
 ermita del pueblo
abandonado de Argos




Singladura hacia espacios conocidos, hacia el norte de Kárpazos, donde he repetido estancia tres años seguidos en el pequeño puerto de Diafani, pero antes hemos fondeado en Palatia, en la isla de Saria, para comer. En Palatia hubo una antigua ciudad griega y aún quedan algunos restos de pasados esplendores, la isla está deshabitada desde hace más de 30 años y sobre el acantilado se puede visitar el antiguo pueblo de Argos .

Por la tarde hemos continuado bordeando los acantilados de la costa norte de Kárpazos hasta atracar abarloados en el pequeño muelle de Diafani. Volver a Diafani es algo que me encanta y aquí os lo explico en un poema

Diafani
30 de Mayo de Diafani a Pigadia en Kárpazos

Por la mañana hemos visitado Ólymbos el antiguo pueblo en la montaña que es muy interesante si se sabe evitar las horas en que llega la horda de turistas del sur de la isla, trasladados hasta aquí en barco y luego en autocar. Este pueblo estuvo aislado hasta hace muy pocos años y conserva costumbres y un dialecto local ancestral.

Olymbos, en el norte de Kárpazos

Luego hemos ido navegando cerca de las desiertas calas del sur de Diafani y hemos fondeado para comer y bañarnos en Forokli, que es una de mis preferidas. Por la tarde hemos continuado hasta la capital la isla, Pigadia, un lugar turístico y prescindible, pero que me servira para coger un avión mañana por la noche y dar por finalizada esta travesía de un mes.


La cala de Forokli

31 de Mayo: Singladura de tierra por el sur de Kárpazos

Lefkós desde el Kalí Limni

Mi última singladura en las islas es por tierra, una vuelta por el sur de Kárpazos, que aunque no es el salvaje norte tampoco está tan mal. Los pueblos de la falda del monte Kalí Limni, el pequeño puerto de Finiki y las playas surferas del extremo sur. Para acabar, una buena comida griega y un buen baño en la cala de Micró Amopí que, en esta época del año y sin casi sin turismo, es encantadora.




Mis últimas aguas griegas en Micró Amopí


1 de Junio de 2012: La última singladura es por el aire.

Todo lo bueno se acaba, y este viaje en velero del 1 al 31 de Mayo de 2012, desde Valencia a Kárpazos también. He cogido un avión y tras un trasbordo en Atenas he vuelto a Barcelona. El destino (el archipiélago de Dodecaneso) valía el viaje y el camino (cruzar todo el Mediterráneo) también. El barco se ha comportado de maravilla y los compañeros aún mejor. Gracias a todos ellos por el apoyo que me han dado y a todos los que me habéis leído.


5 comentarios:

Natxo dijo...

Que tengas una buena singladura, Ricardo. Sé feliz en la contemplación de la naturaleza. Te esperan horas de soledad, de encontrarte. Que en la noche te acompañen los luceros; durante el día delfines y aves. Y ya de regreso, en el vientre de la gran gaviota, puedas compartir con nosotros la experiencia. Un abrazo,
Natxo

Marta Mañes dijo...

Mucha suerte en tu aventura Ricardo!!!

Anónimo dijo...

Gracias al blog puedo ir sabiendo de ti y cómo te va por ese Maditerráneo tan querido por mi.
Es momento de reflexión, contemplación y silencios. Espero que tus propósitos puedan cumplirse.
Aquí estaré a tu regreso esperando compartir tus experiescias.
Un beso
Malu

Anónimo dijo...

Preciosas fotografías y lindo poema.
Ya queda menos. Espero que te acompañe la buena mar.
Aquí también parece que el verano quiere llegar.
Un beso
Malu

Anna Rossell dijo...

¡Qué pasada, Ricardo! ¡Menuda bellísima experiencia! BIENVENIDO A ÍTACA.